Jorge Alberto, el migrante atrapado en medio de la pandemia

Por: @RubenFigueroaDH

Tenosique, Tabasco; junio de 2020. Sin asistencia de las autoridades hondureñas ni apoyo del gobierno mexicano, Jorge Alberto Ramos quedo atrapado por la pandemia causada por el Covid-19, confinado en las fronteras de un país que no lo deporta ni le brinda opciones de supervivencia.

A causa de la estrategia de cierre de fronteras en la ruta migratoria de Centroamérica a los Estados Unidos Jorge Ramos no pudo continuar su búsqueda por “el sueño americano” pero tampoco regresar a su patria porque las restricciones en el transporte público paralizaron este servicio que comunicaba a los países centroamericanos del triángulo del norte.

Como millones de migrantes, Jorge de 37 años, abandonó su natal  Choluteca, Honduras orillado por la falta de oportunidades y la amenaza de las pandillas que dominan la región, su idea era la de establecerse en los Estados Unidos, para mantener a su familia integrada por su padre, esposa y cuatro hijos.

Sin poder recordar la fecha exacta porque en su decir “la mente se descarrila”, a principios de marzo de este año, Jorge tomo el bus que lo trajo al territorio mexicano para ir a Estados Unidos, logrando llegar a San Luis Potosí “unas veces en tren, otras en camión y cuando no había más opciones, caminando”.

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Jorge Alberto, se comunica con sus familiares quienes viven en la localidad de Pespire, en el departamento de Choluteca, Honduras. Foto: @RubenFigueroaDH

 

Mientras Jorge avanzaba, el coronavirus entraba a México, provocando que el país entrara en “cuarentena”, situación que le hizo comprender la grave amenaza que representaba la enfermedad, decidiendo regresar a su país, sin embargo, sus recursos económicos eran limitados por lo que tuvo que quedarse 25 días en Tula, Hidalgo para trabajar y obtener ingresos.

Mientras estaba en México, Jorge sufrió la pérdida de un familiar a causa de un paro cardiaco, lo que le motivo a abordar un autobús con rumbo al estado fronterizo de Tabasco donde se presentó en la estación migratoria con la esperanza de ser deportado, hecho que no sucedió porque le explicaron que las fronteras estaban cerradas y le sugirieron pedir ayuda en el albergue “Ave Fénix”.

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Albergue para migrantes “Ave Fénix” situado en Tenosique, Tabasco. Foto: @RubenFigueroaDH

Por ello, Jorge espera recibir apoyo de las autoridades hondureñas o mexicanas para poder retornar a su país “mi familia está sufriendo porque no tiene ingresos, especialmente ahora que el coronavirus ha causado estragos en la economía”.

Pese a la adversidad, Jorge confía en que cuando se logre controlar la pandemia todo regresará a la normalidad y podrá buscar trabajo como peón de construcción de caminos.

Esta experiencia ha sido muy dura para Jorge que descarta volver a migrar rumbo a los Estados Unidos, sin embargo lamenta que esta decisión pueda cambiar debido a que se prevé que el impacto económico negativo que dejará la pandemia, empeorará la situación en Centroamérica. 

 

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