Décadas de ausencia que culminan con un abrazo

Por : MMMesoamericano

Dalinda Mayela Segovia Alvarado tenía nueve años cuando ella y su hermano menor subieron un bus para el norte, huyendo del conflicto armado que había causado la desaparición de miembros de su familia salvadoreña. Por veinticino años, su madre no supo dónde habían llegado sus hijos. Pasó noches de pesadillas en que imaginaba encontrarlos, pero cuando se despertaba supo que no era verdad.

Esta semana, después de años de búsqueda, lograron por fin verse en persona en el estado de Nuevo León durante la XV Caravana de Madres Centroamericanas de Migrantes Desaparecidos. En el municipio de Marín, Nuevo León gritaron con la alegría de haber reunido la familia, ahora con muchos nietos mexicanos, aunque temía nunca verse de nuevo debido a la guerra.

“Quiero primero decir las palabras que dijiste al principio: Gracias a Dios”, dijo Lilian Alvarado de Romero. “Se quedaron aquí, Dios quería que así fuera, y ahora tienen una familia muy linda”.

Foto: @RubenFigueroaDH

Con los casos de desaparición que llevan más de treinta años, se sabe que la falta de infraestructura de comunicación en aquellas épocas, combinado con el desplazamiento, se dificultó a muchas familias la comunicación. Muchos migrantes salen sin un número de teléfono, o son asaltados y pierden el único número en el camino, lo cual les dificultaba informar a sus familias qué les había pasado.

En este caso, Segovia Alvarado y Alvadaro de Romero se encontraron con el apoyo de Pro Búsqueda, una organización salvadoreña que busca a niños perdidos durante la Guerra Civil, y con el Movimiento Migrante Mesoamericano, llevaron a cabo el reencuentro. Por la primera vez en décadas, pasarán la navidad juntos en México.

No son los únicos que se han encontrado después de tanto tiempo durante el recorrido de la caravana: Margarita Reyna Lainez, de Honduras, encontró a uno de sus nueve hijos con quien tampóco había tenido contacto por la mayoría de su vida. Solía llorar por al jóven Santos Omar Caceres Lainez, quien se fue a Mèxico para buscar una vida lejos de los montes, y nunca regresó.

“Desde chamaco, uno busca un oficio, quiere irse lejos de la familia. Uno no piensa,” dijo Caceres Lainez. Y en aquel tiempo, no existía un teléfono en su hogar para llamar.

No fue hasta que se encontró con unos vecinos del lugar donde había crecido, San Miguel de Barrosos, que le pasó el número de teléfono de unos vecinos en el pueblo, que podía informar su familia que estaba vivo y preguntar como estaban. Pasaron 32 años para que su madre pudiera abrazarlo viajo a México con la Caravanade Madres de Migrantes Desaparecidos, con una bolsa de tamales hecha en casa.

Foto: @RubenFigueroaDH

Desde que empezó su labor hace quince años, el Movimiento Migrante Mesoamericano ha logrado encontrar a 315 migrantes cuyos familias los contaban como desaparecidos y no tenían como buscarlos en todo el territorio mexicano

There is one comment

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .