Un día con los niños y niñas migrantes del éxodo centroamericano

Axel brinca y extiende las manos como si volara en la carretera federal que se dirige a Mapastepec, Chiapas. Tiene cuatro años y ha salido junto con sus padres desde Honduras. Lleva más de nueve horas caminando y a pesar del cansancio insiste en seguir brincando, incluso le ha pedido a su padre que también lo haga.

Con un rostro molesto y cansado por la trayectoria desde Centroamérica donde han padecido hambre y altas temperaturas, voltea a ver a su hijo de reojo, al mismo tiempo extiende las manos y comienza a dar saltos, provocando que Axel sonrisa.

Israel Castillo

Foto: Israel Castillo

Ellos forman parte de la Caravana Migrante que partió desde el 12 de abril de la frontera de Ciudad Hidalgo, Chiapas, México y Tecún Umán, Guatemala. Son provenientes de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Cuba y Costa Rica.

Las personas migrantes han recorrido los municipios de Huixtla, Escuintla, Mapastepec, y se dirigen rumbo a Pijijiapan; su objetivo, siguiendo el que han hecho sus vecinos, familiares y conocidos: llegar a Estados Unidos.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) anunció que en esta caravana participan cerca de 3 mil personas migrantes, de las cuales casi 800 son niños, niñas y adolescentes, sin descartar la posibilidad de que algunos transiten sin compañía.

En la caravana, algunos menores van sobre los hombros de sus padres, o de algún compañero que se ofrece a ayudar, los cargan para evitar que caminen; otros más van a pie intentando apresurar el paso, algunos avanzan en carriolas, en su mayoría desechas.

Israel Castilo

Foto: Israel Castillo

Un día antes habían descansado en la plaza principal de la localidad de Escuintla, ahí los niños aprovecharon el tiempo libre para jugar.

“No corras, no te canses mañana tenemos mucho que caminar”, dice una madre a su hijo, pero el niño parece no escuchar porque no deja de correr de un lado a otro.

En ese mismo lugar, otro niño comienza a elaborar un “tren” con popotes de diferentes colores que encontró en su camino. Sin despegar los ojos de esos popotes y como si no importara la situación que vive, se concentra en unirlos y después se en carrera, mientras corre los popotes se zafan, pero no importa, vuelve a unirlos.

Un pedazo de llanta es suficiente para Jorge, quien lleva puesto una camisa de Superman, como si este héroe ficticio lo motivara a enfrentar el mundo, a luchar contra los malos y continuar su camino incierto, él busca algo con que entretenerse, lo avienta de un lado a otro, intentando alcanzarlo, los niños de su alrededor lo observan.

Itzel Porras 6

Foto: Itzel Porras

No es el mismo caso de José, un niño de ocho años, quien corre de un lado a otro, pero en busca de hombres con bata blanca, es decir, doctores, para que revisen a su madre, quien tiene los pies destrozados por tanto caminar.

-¿Vas a la escuela?, preguntan los médicos

-”No, pero estaba en cuarto grado”, responde el menor

-”¿ Y ahora qué harás?”, vuelven a cuestionar los doctores.

– “Voy a Estados Unidos”, afirma con seguridad.

En la caravana también está Pedro quien se a ocultado de los rayos del sol debajo de un pedazo de tela. Como tratando de olvidar la dura situación que enfrenta a sus escasos ocho años se dispone a dibujar; nada lo distrae y se concentra en pintar.

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Foto: Itzel Porras

El sol sigue descargando sus fuertes rayos en esta parte del sur mexicano y el calor es sofocante. Debido a esto, algunos migrantes han decidido ir al río a refrescarse, otros por temor a ser atrapados por la Policía Federal o por agentes del Instituto de Migración optan por permanecer en la plaza, donde encuentran una llave al lado de la cabecera municipal de Escuintla que se encuentra temporalmente abierta. Aquí es donde Kevin toma un baño y aprovecha para lavar su ropa.

Itzel Porras 3

Foto: Itzel Porras

Son las 6:00 de la tarde, el sol parece esconderse y los niños han encontrado una botella de plástico con la cual jugar fútbol, forman equipos, parecen no darse cuenta de lo que sucede a su alrededor, para ellos todo es un juego.

Los niños de la caravana realizan una travesía por México para llegar a Estados Unidos, han tenido que enfrentar situaciones difíciles, pero su inocencia parece ayudarles a evadir los problemas.

Itzel Porras 2

Foto: Itzel Porras

Un trabajo para el Movimiento Migrante Mesoamericano de:

Texto: Itzel Porras

Fotos: Itzel Porras e Israel Castillo

 

*Los nombres de los niños fueron modificados por seguridad.

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