Familia migrante se refugian en Iglesia de Chicago ante orden de deportacion

Declaración por Francisca Lino

23 de Agosto 2017, Iglesia Metodista Unida Adalberto

chicago

Hoy, mis abogados han entregado una carta a ICE informándoles que no voy a entregarme hoy para ser deportada. Estoy tomando santuario en esta histórica Iglesia Metodista, mi iglesia de quince años. He informado a I.C.E. Para que no molesten ni traer problemas a mi familia, que son todos ciudadanos de los Estados Unidos.

No fue fácil tomar esta acción. He luchado para permanecer en este país con mi marido y con mis hijos durante muchos años. Con el apoyo de mi iglesia he recibido tiempo para pelear mi caso, incluyendo unos años que me fue dada por la introducción de un proyecto de ley privado en el Senado por el senador Roland Burris.

Tomo esta acción en un acto de desobediencia civil para llamar la atención sobre los cinco millones de niños ciudadanos de los Estados Unidos con uno o más padres indocumentados. Es inmoral romper el vínculo entre madre e hijo, entre esposa y marido. Cualesquiera que sean las políticas que forzó a millones de indocumentados a dejar su país y llegar a este país, y cuando aceptaron el trabajo y los contribuciones a la economía, ahora la nación debería asumir la responsabilidad ahora por las familias que se formaron aquí y por los niños que nacieron aquí.

Mi abogado está presentando acciones legales adicionales. Una de estas acciones legales revelará, creo, las realidades reales en las que los jóvenes, como yo, llegaron a este país sin papeles. Algunos fueron detenidos. No estábamos representados por un abogado y no nos dieron instrucciones sobre las consecuencias de nuestras acciones. La prueba de que no me dieron una explicación de “deportación acelerada” es que mi esposo y yo nos presentamos bajo 245i para estar legalmente en este país en nuestro matrimonio. No mentí en mi solicitud. No sabía que había un problema. Sin embargo, es esa aplicación la que me aterrizó en los procedimientos de deportación.

Millones de niños ciudadanos estadounidenses ahora viven en el temor de que su madre o padre será deportado y separado de ellos. Al igual como mis hijos, se enfrentarán a la opción de quedarse en este país sin mí, su madre, o aceptar la “auto-deportación” con sus padres. Es una elección cruel e injusta.

Bajo el presidente Obama, se me permitió quedarme con mis hijos. Me registré como requerido. Trabajo, pagos impuestos y crío a mis hijos en colaboración con mi amado esposo. No creo que las políticas de la actual administración representen los corazones y las mentes de la mayoría de la gente en esta nación. Espero que mi acto de desobediencia civil haga que esta mayoría haga conocer su voluntad.

Estoy aquí con Elvira Arellano, en nuestra iglesia, donde una vez la apoyé en el santuario. Digo hoy como ella dijo entonces, “Yo no soy un terrorista; No soy un criminal; Soy madre y trabajadora. “Pido oraciones por mí y por mi esposo y sobre todo por mis hijos.

¡Es hora de hacer a América moral otra vez!

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