#8MarzoNoEsDiaDeFiesta – Berta Caceres

Berta Cáceres

 

“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta.”

Berta Cáceres al recibir el Premios Goldman, 2015.

berta caceres

08-marzo-2016. Cuando me disponía a concluir un artículo que versaba sobre la lucha de las madres de Centroamérica, de Túnez y de Marruecos por conocer el destino de sus hijos migrantes desaparecidos en tránsito, la noticia de la ejecución de Berta Cáceres, me produjo una tristeza infinita y me indujo a reflexionar en torno de las luchas sociales más relevantes de hoy en día donde la mujer es protagonista principal. Destacan las luchas en contra de los mega proyectos extractivos, hidroeléctricos y otros, que despojan y desplazan forzadamente a comunidades enteras favoreciendo intereses económicos trasnacionales y, a cambio de los elusivos beneficios, dejan hábitats físicos destruidas y personas en la indefensión, con todas sus consecuencias resumidas en la frase “daños colaterales”.

 Así, el día 5 de marzo, mientras escribo con mucho pesar lo que no queremos escribir, lo que no queremos contar, se rindió homenaje y se veló el cuerpo de Berta en su cumpleaños número 45, y mientras estamos de luto, el mundo se prepara para recordar a “la mujer” a quien cada año se le rinde homenaje, sin que la celebración signifique que se altere la inmutable esencia de los problema que persiguen a las poblaciones vulnerables entre las que se sitúan una gran cantidad de mujeres, mujeres que siguen siendo asesinadas, vejadas y maltratadas y que padecen el sistemático acoso de los sistemas económico-políticos, que de cuando en vez, aceptan cambios microscópicos, sólo para desactivar protestas y justificarse frente a las luchas de las mujeres y de sus organizaciones.

 Mal preámbulo para “celebrar” a la mujer, cuando ocurre la ejecución de la prominente, apreciada y galardonada internacionalmente Berta Cáceres, defensora emblemática del medio ambiente y del territorio. Son los defensores del medio ambiente y de los territorios ancestrales los que gozan de la preferencia de los asesinos y entre todas las categorías de defensores de derechos humanos son los que aportan el mayor número de bajas en sus filas.

 Cofundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) en 1993, líder de la comunidad indígena Lenca y excepcional defensora de los derechos humanos, trabajó en la defensa del territorio y de los derechos del pueblo Lenca, y particularmente en la campaña para impedir la construcción de la represa hidroeléctrica Agua Zarca en el Río Gualcarque, Departamento de Santa Bárbara, Honduras, invadiendo territorios comunales indígenas. Berta luchó por defender los derechos de los indígenas, por la defensa de la tierra y de los recursos naturales frente al hostigamiento de sectores empresariales nacionales y extranjeros.

 Recientemente había denunciado los asesinatos de cuatro líderes de su comunidad y nuevas amenazas en contra de ella y otras personas defensoras de derechos humanos, y el mes pasado, durante una caminata pacífica contra la implementación del proyecto hidroeléctrico “Agua Zarca”, más de 100 personas, entre ellas Berta Cáceres, fueron detenidas y hostigadas por fuerzas de seguridad, por lo que la complicidad del Estado Hondureño queda claramente evidenciada.

 En el año 2015, Berta recibió el “Goldman Environmental” por su trabajo de oposición al proyecto hidroeléctrico DESA que cortará la fuente de agua para a comunidad indígena Lenca. Apenas la semana pasada durante una conferencia de prensa, Berta había denunciado una vez más, el impacto devastador que el proyecto tiene en la comunidad del Rio Blanco así como la complicidad del gobierno hondureño en la destrucción de fuentes de vida y sostén. “el Gobierno de Honduras continua permitiendo y es cómplice de las violaciones criminales de los derechos humanos de la comunidad Lenca de Rio Blando y el norte de Intibucá al apoyar el segundo intento de DESA de construir el proyecto hidroeléctrico ‘Agua Zarca’ en el Rio Gualcarque.”

 La madrugada del jueves 3 de marzo fue ejecutada en su casa, secuela trágica de la cadena de persecución y de amenazas en su contra y en contra del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

 Esta ejecución sucede a pesar de las medidas cautelares otorgadas a su favor por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, desde el año 2009. La CIDH, en reunión sostenida el 21 de octubre pasado, increpó a la delegación oficial de Honduras acerca de la situación de riesgo de Berta Cáceres y de los errores e insuficiencias en la implementación de las medidas cautelares en su favor. La CIDH también pidió explicaciones acerca de la falta de una investigación efectiva que condujera a eliminar los factores de riesgo evidentes por los hechos de violencia y hostigamientos en su contra.

 La presión internacional obligó al presidente de Honduras, Juan Hernández, a reaccionar sobre el asesinato de Berta Cáceres, a quien en reiteradas oportunidades detuvo y criminalizó. Después de su muerte, se declaró ser fiel admirador de su lucha en defensa de los recursos naturales de la zona occidental de Honduras y de la etnia Lenca. Garantizó que pondrá a las órdenes de los tribunales al o los responsables de la muerte de Cáceres, sin importar de quienes se trate. “Como hemos dicho siempre, caiga quien caiga”, expresó al sacar a colación la degastada frase que, por desgracia nos suena demasiado familiar. “Nadie está por encima de la ley y el mensaje del Estado de Honduras debe ser un mensaje contundente, que esto no va a quedar impune y que tenemos que llevar a los responsables de estos hechos a la justicia y deducir la responsabilidad del caso”.

 Para los compañeros de lucha de Berta, es más que evidente que son los intereses de las transnacionales los que despojan y niegan el derecho de los pueblos indígenas de luchar para defender sus territorios. Exigen al Gobierno de Honduras que ponga fin a la impunidad con la que operan los sujetos paramilitares armados y pagados por la Empresa DESA-Agua Zarca, a quienes responsabilizan del crimen cometido, al igual que al Estado que impunemente permite las acciones de estos cuerpos ilegales.

 Detrás de las agresiones a las mujeres defensoras, está el tema subyacente de los alabados y violados derechos humanos. Año con año revisamos los avances, y a un año del 8 de marzo de 2015, vemos que existen temas de preocupación que no han sido atendidos y que reducen de facto los derechos de las mujeres. La enorme inequidad en la distribución de la riqueza que se concentra en unos cuantos voraces capitalistas, el incremento de la explotación de la mano de obra femenil, la feminización de la pobreza, la militarización y el crecimiento del narcotráfico, la trata de personas, la explotación sexual y comercial, la impunidad y el feminicidio. La violencia machista y misógina que crece al amparo de la violencia institucional llegando a su expresión extrema en las víctimas de los feminicidios en aumento. Es crucial para lograr el respeto pleno a los derechos de las mujeres, recuperar la herencia feminista del 8 de marzo. Los derechos de la mujer jamás han sido ni serán concesionados desde el poder, sólo se conseguirán a través de la lucha organizada de las propias mujeres y de quienes las apoyan.

 El movimiento internacional en defensa de los derechos de la mujer es creciente, hacemos votos y conjuros para que algún día, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer sea el punto de convergencia en favor de los derechos de la mujer y de su participación segura e igualitaria en la vida política y económica del mundo. Hoy NO, no tenemos nada que celebrar, la conmemoración del “Día de la Mujer” nace de una historia sangrienta, la del incendio de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York en marzo de 1911 en donde el abuso, la explotación y la impunidad produjeron la muerte de 146 mujeres obreras. Sangrienta inició y sangrienta continúa.

ruben y berta

La Esperanza, Intibucá, Honduras, 13de Julio del 2015. Rubén Figueroa representante del Movimiento Migrante Mesoamericano visitó a los compañeros del COPINH. En la foto Berta Cáceres, presidenta de la organización y doña Pascuala Vázquez, Coordinadora del Consejo de Ancianos, COPINH.

 

Marta Sánchez Soler
Coordinadora
Movimiento Migrante Mesoamericano

FB: Movimientomigrantemesoamericano
TW: @MMMesoamericano
Web: http://www.movimientomigrantemesoanericano.org

 

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