Columna: La dolorosa travesia de la caravana de madres centroamericanas

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Como cada fin de año, las madres de los migrantes centroamericanos desaparecidos inician su caminata a lo largo de México con la esperanza de que alguien les de alguna señal sobre el paradero de sus hijos, con los cuales perdieron contacto desde hace años sin tener alguna noticia sobre su paradero.

Como bien dice el dicho, “la esperanza muere al último” y en estos casos, eso fue justamente lo que les dio fuerza a estas madres, que en su afán por saber algo acerca de sus hijos, poco a poco la desgracia las fue reuniendo hasta tal punto, que ahora conforman una red muy grande y bien estructurada que integran a varias organizaciones sociales de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador, que se denomina la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos.

En alguna ocasión, Marta Sánchez Soler, dirigente del Movimiento Migrante Mesoamericano y coordinadora de la caravana, nos contó cómo se formó este movimiento, el cual ha tenido una trascendencia tal, que se ha convertido en un refugio para muchas madres.

“Nosotros hicimos un viaje a Centroamérica en 2006 porque queríamos estudiar la ruta migrante desde su origen. Seguimos la ruta desde El Salvador y ahí nos encontramos a un grupito de madres que estaban organizadas y que venían a la frontera sur de México en condiciones muy precarias y sin ningún apoyo a buscar a sus hijos”, explicó Marta Sánchez Soler.

Ellas no tenían dinero, no tenían transporte ni podían entrar a México a seguir con su búsqueda porque el gobierno mexicano no les otorgaba las visas.

“Nos organizamos y trajimos una primera caravana muy modesta en 2006, pero ya con dirección y un poco más de seguridad y el Movimiento Migrante Mesoamericano las acompañó en todo el recorrido; ese fue el inicio y ahora las caravanas han incursionado por toda la ruta migrante, tenemos entrevistas con funcionarios, con diputados y senadores, entramos a las cárceles a buscar gente, a los Semefos; ya es un trabajo más organizado y seguro”, nos platicó Sánchez Soler.

Ahora la Caravana de 2015 inicia el próximo lunes 30 de noviembre en El Ceibo, Tabasco, y concluye el sábado 18 de diciembre en la Ciudad Hidalgo, Chiapas.

La caravana pasará por los estados de Tabasco, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Distrito Federal, Tlaxcala y Chiapas. Y en esta ocasión, organizaciones de España, Italia, Túnez y Estados Unidos, realizan actividades en apoyo a la Caravana de Madres.

México es considerado como uno de los países que en materia de migración es particularmente complejo. Tiene una alta migración interna, es un exportador nato de migrantes hacia los Estados Unidos y es a la vez, el paso de migrantes centroamericanos y de otros muchos países que tienen como meta llegar a la frontera norte.

Aunque no existen cifras oficiales, se estima que anualmente ingresan de manera irregular, por la frontera sur de México, unos 150,000, dice la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU.

De estas cifras, un reporte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) publicado en 2011 señala que para ese momento, se presentaban 20 mil secuestros de migrantes centroamericanos en México por semestre.

El Movimiento Migrante Mesoamericano calcula que pueden ser, al menos hasta el 2014, 120 mil migrantes desaparecidos. Una cifra escalofriante, tomando en cuenta que esto mete a México en una crisis humanitaria de dimensiones mayores.

Y es aún peor cuando en Centroamérica, “no hay un solo pueblo en donde no te encuentres a familiares que digan que sus parientes desaparecieron en México. Que la última noticia que tuvieron de ellos es que estaban en algún punto del territorio nacional”, dice Sánchez Soler.

Pero la trascendencia que ha tenido la Caravana es impresionante para cambiar la visión de las mujeres centroamericanas y por la exigencia de sus derechos.

“En los países centroamericanos las caravanas han sido un vehículo muy importante para empoderar a las madres y que se sigan organizando en sus lugares de origen, ahora son una voz de protesta social tanto en sus países de origen como en toda la región”, dice Marta Sánchez Soler.

Así, está a punto de iniciar una nueva caravana y con ella caminan todas las esperanzas, miedos, angustias y deseos de saber algo del hijo que un día prometió que se iba para buscar terminar con las miserias y ayudar a sus familias y paradójicamente, este sueño tal vez le costó la vida.

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