“No me importa como esté, yo lo quiero ver”

Madres en el panteón municipal de Juchitán. Foto: Consuelo Pagaza

Madres en el panteón municipal de Juchitán. Foto: Consuelo Pagaza

A pleno rayo de sol, el mediodía de este dos de diciembre los más de 150 reclusos del Centro de Internamiento ubicado en esta localidad oaxaqueña se formaron en el patio para observar una a una las fotografías que les mostraron las mujeres de la caravana que desde Centroamérica recorre el país en busca de sus migrantes desaparecidos.

Este martes hubo pase de lista extraordinario en el penal. Los internos formaron filas de unos 23 hombres y entre cada una pasaron las mujeres de Honduras, El Salva dor, Guatemala y Nicaragua que pidieron ver a los presos, para saber si alguno era su hijo o si acaso ellos habían visto a sus familiares.

En silencio cada mujer caminó entre los reos portando imágenes a color, en blanco y negro, otras borrosas, unas de perfil y otras tipo carnet; a su paso, cada preso negaba moviendo la cabeza para hacer entender que no los conocía. En contadas ocasiones alguno llegaba a decir que el de la foto le era conocido.

Panteón municipal de Juchitán. Foto: Carlos Maruri

Panteón municipal de Juchitán. Foto: Carlos Maruri

Antes de la formación, un policía llamó a siete reclusos centroamericanos para que hablaran con las madres. Con esos siete hombres ellas pudieron platicar, hacer preguntas y saber las razones de su internamiento, incluso a un hondureño le ayudaron a escribir una carta para la madre que no ve desde hace seis años.

Sin cámaras de medios de comunicación –al contrario de otras acciones de esta caravana–, Baldemar Pérez Canseco, subdirector de Prevención y Reinserción Social, dijo que el gobierno de Oaxaca se preocupa por la situación de la población migrante, y aseguró que “a partir de mañana” se mejorará el acceso a los registros.

Una de las madres que obtuvo una pista es la hondureña Mary Martínez. De acuerdo con un interno también hondureño, su hijo Marco Antonio Amador Martínez puede estar vivo porque lo vio en algún punto de la ruta migratoria.

La misma percepción tuvo un guatemalteco que al parecer vio al salvadoreño Marvin Leonel Álvarez Portillo, hijo de Reyna Isabel Portillo, madre que lo busca desde 2010 y quien ahora dice: “No me importa como esté, yo lo quiero ver”.

Así también la nicaragüense Suyapa Muñoz, a quien le dijeron que su hermana Diana Maribel Muñoz Rivera, de la que desconoce su paradero desde hace 10 años, podría estar trabajando en un bar en la frontera México-Guatemala.

Las pistas pueden no ser certeras, pero personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos se comprometió a apoyar en el seguimiento de cada línea de investigación, para obtener más datos que lleven a la localización de las personas desaparecidas.

Panteón municipal de Juchitán. Foto: Carlos Maruri

Panteón municipal de Juchitán. Foto: Carlos Maruri

Más tarde, las mujeres caminaron hacia el cementerio municipal donde observaron que las fosas comunes (de las personas sin identidad) están ubicadas en un basurero en el que todavía se pueden ver cenizas y huesos de animales.

Ahora la X Caravana de Madres Centroamericanas “Puentes de Esperanza” sigue su recorrido hacia el estado de Chiapas, de donde emprenderá el regreso a Centroamericana el próximo domingo, luego de haber transitado desde el pasado 20 de noviembre más de tres mil kilómetros y visitado 23 ciudades en 10 entidades federativas.

Anayelli García

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